Biografía

Luis Zafrilla nace en Valdemeca, Serranía de Cuenca, en 1956. En su juventud se traslada a Barcelona, donde realiza su formación en el oficio. Posteriormente emprende una fructífera carrera profesional como pintor y diseñador.

Su obra pictórica es claramente reconocible por su luminosidad, pulcritud y calidez en el tratamiento de la luz y su exigencia en la calidad, creando así un territorio artístico personal.

Desde 1980 expone regularmente en el ámbito español, siendo denominado “creador de escuela” y participa en muestras internacionales.

En la actualidad, trabaja en el desarrollo del proyecto “El Paisaje Ilustrado”, un nuevo reto en su trayectoria con el que se vuelca en la utilidad pública y social del arte y nos ofrece una obra abierta y lúdica, enraizada y unida al paisaje donde se ubica.

TRAYECTORIA

OBRA DE JUVENTUD

En los inicios de su trayectoria muestra una gran inquietud por dar forma a la gran variedad de intuiciones creativas que alberga. Desde paisajes de su tierra, retratos y, sobre todo una obra de realismo mágico y connotaciones surrealistas de gran interés. Además empieza a despuntar la producción de lo que después sería el grueso de su obra pictórica.

PUEBLO BLANCO

Durante las primeras etapas de su obra profesional se decanta por la temática de la arquitectura rural mediterránea, desarrolla su peculiar tratamiento la luz, destaca por el tratamiento pictórico de los blancos y muestra ecos narrativos que provienen de sus orígenes rurales. Se consolida su universo temático con la incorporación paulatina de referencias marinas.

LA ISLA BLANCA

Es el tema que nutre el grueso de su producción. Depurado el lenguaje pictórico y el tratamiento de la luz, su obra nos ilustra un mediterráneo ideal, una especie de territorio pleno de luminosidad y detenido en el tiempo. La referencia reconocible de Ibiza, las arquitecturas blancas del litoral y la presencia constante del mar conforman el grueso de una extensa obra variada y rica en la que finalmente el agua cobra el principal protagonismo. La incidencia del sol y sus juegos, las transparencias, los reflejos captan su interés y le abren una vía para proseguir el cultivo y la celebración de la luz, manteniendo el rigor y la elegancia en la dicción y la composición, apoyándose libremente en su amplio repertorio temático y culminar en la obra generosa de un trabajador de la belleza.